Los signos previos a la masacre eran evidentes: presiones judiciales
hacia el ejecutivo estadual para concretar el desalojo; campaña
mediática de criminalización contra los habitantes de Sonho Real;
preparación, movilización de tropas, e intimidaciones contra la
población indefensa por parte de la brigada militar; y el ruidoso
silencio del gobierno federal.
Ni los reclamos desesperados de las organizaciones de Derechos Humanos, ni los pedidos de las iglesias católica y evangélica, ni la voz de
diversas personalidades brasileñas lograron evitar el desalojo violento
de la mayor ocupación de Goiás, donde habitaban unas 3.000 familias
desplazadas por el neoliberlismo.
Los resultados son aún inciertos en términos cuantitativos, pero muy
elocuentes en su significado: 20 muertos (según los sin techo), 2 muertos (según el estado), varias decenas de heridos,
más de 800 detenidos y unas 50 personas desaparecidas. Las familias
desplazadas fueron arrojadas a la calle, sin ninguna previsión y
debieron refugiarse en gimnasios e iglesias, huyendo de las agresiones
policiales que hasta hoy continúan.
Las "fuerzas vivas" de la oligarquía local -que a la postre
condecoraron a los oficiales de policías héroes en la defensa
incondicional de la propiedad de los ricos contra las necesidades de
los pobres- tienen en Goiânia un paraíso de la explotación: buenos
índices de producción y ganancias (que no distribuyen), bajos salarios,
ausencia de derechos laborales, impunidad para destruir el medio
ambiente y las personas, un gobierno estadual derechista y un gobierno
federal que se ausenta cuando defender a los pobres implica un alto
costo político.
Goiânia llora con rabia a sus muert@s, y sin resignación sus organizaciones
populares de base se preparan para continuar luchando contra la dictadura del
dinero y la muerte, porque nuestr@s herman@s de allí saben que la vida puede
más.
Más información: Indymedia
Brasil - declaraciones
falaces del gobernador - análisis
jurídico de la criminalización de los movimientos sociales
Imágenes: desalojados
en un gimnasio - imágenes
de la demolición de Sonho Real - reunión
de apoyo